Jorge Alejandro DelaVega Lozano
Agro-Proyectos Sustentables

La Lluvia en México

 

En todo México anualmente llueven alrededor de 1511 kilómetros cúbicos de agua. El 72%  de esa agua de lluvia se evapora. México es un país árido o semiárido en 56% de su territorio. Y el 67% de las lluvias caen de junio a septiembre. Al promediar la lluvia en la República Mexicana se reciben alrededor de 711 mm. anuales. 

El territorio mexicano hacia el norte es ancho y con lluvia escasa. Hacia el sur el territorio es angosto y allí llueve más. El 50% del territorio mexicano está ocupado por los estados del norte donde sólo llueve 25% del total. La parte angosta del país ocupa 27.5% de la superficie territorial, y allí la mayor parte del agua de lluvia (49.6%) cae en Estados del sur-sureste como Chiapas, Oaxaca,  Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Veracruz y Tabasco. Entre los Estados más secos se encuentra Baja California, donde sólo llueve en promedio 199 mm. anuales. Por el contrario, en Tabasco se reciben alrededor de 2588 mm. de agua de lluvia cada año. En México, de 1994 a la fecha ha llovido menos del promedio histórico anterior, es decir, cada vez llueve menos. Mundialmente a México se le considera país con escasa disponibilidad de agua. Los países ricos en disponibilidad de agua son Canadá y Brasil.

 

La mayor parte del territorio mexicano (66%) presenta régimen de lluvias de verano, y la precipitación se concentra marcadamente en los meses de junio a septiembre, mientras que en la temporada de invierno las lluvias son escasas (menores a 10% del total). El régimen de lluvia intermedio cubre el 31% del país y corresponde a la frontera norte y a las zonas de mayor precipitación en el trópico mexicano. Finalmente, una pequeña porción ubicada en la parte norte de la vertiente del Pacífico de la Península de Baja California tiene régimen de lluvias de invierno que se concentran en los meses fríos del año.

 

El valor de 711 mm. de precipitación anual promedio en México, no refleja la heterogeneidad al interior del país, ni las variaciones que ocurren entre años. Por ejemplo, de 1990 a 1993 la precipitación fue casi un 14% superior al promedio, mientras que en 1994, 1996 y 1997 estuvo muy por debajo de los 711 mm. (7.9%, 13.3% y 9.2%, respectivamente). Considerando todo el país desde 1994, la precipitación promedio ha estado por debajo de la media histórica.

 

Si se compara el volumen de agua recibido en algunos estados durante los últimos 11 años (1990-2001) con respecto a su promedio histórico, Campeche, Coahuila, Distrito Federal, Guanajuato y Puebla recibieron entre 15 y 20% más de lluvia, mientras que Durango, Guerrero, Estado de México y San Luís Potosí sufrieron una disminución de entre 15 y 25%. Cuatro grandes periodos de sequía: 1948-1952, 1960-1964, 1970-1978 y 1993-1996, afectaron principalmente a los estados del norte del territorio nacional: Chihuahua, Durango, Nuevo León, Baja California, Sonora, Sinaloa, Zacatecas, San Luís Potosí, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo y Tlaxcala (Cenapred, 2001).

 

Por otra parte, en territorio mexicano se presentan alrededor de 25 ciclones al año, con vientos mayores a 63 Km. por hora, repartidos en las costas del Pacífico (60%) y del Atlántico (40%), de los cuales cuatro en promedio tienen efectos importantes sobre el territorio. La ocurrencia de ciclones tropicales se concentra entre mayo y noviembre, y ocasiona a veces inundaciones y daños a las poblaciones asentadas cerca de las costas. El agua de los ciclones generalmente no es aprovechable porque escurre rápidamente hacia el mar.

 

Además del agua de lluvia, México recibe 48 km3 de agua provenientes de Guatemala y 1.8 km3 del río Colorado. Por otro lado, México entrega 0.44 km3 de agua del río Bravo a Estados Unidos de acuerdo con el Tratado sobre Distribución de Aguas Internacionales entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América, firmado en 1944. El balance general muestra que la disponibilidad media natural de agua en México es de 472 km3 al año, valor superior al de la mayoría de los países europeos.

 

Del total de agua disponible, alrededor de 84% (397 km3 en promedio) escurre superficialmente, y el restante 16% (75 km3) se incorpora a los acuíferos. El escurrimiento superficial también muestra variaciones importantes en el país. En la región de la frontera sur escurre cerca del 35% del total nacional, encauzado básicamente en los ríos Grijalva y Usumacinta, mientras que en las penínsulas de Baja California y Yucatán el escurrimiento superficial es inferior a 1%, debido a que en Baja California la precipitación es muy escasa, y en la Península de Yucatán por razón del poco relieve y sustrato permeable.

 

La mayor parte de los escurrimientos superficiales se canalizan por los grandes ríos de México. Los ríos Grijalva, Usumacinta, Papaloapan, Pánuco y Lerma-Santiago captan en conjunto casi 54% del escurrimiento superficial (Cenapred, 2001).

 

Debido al régimen climático en el país, en casi todos los ríos existe una diferencia notable en el volumen de agua que acarrean en las épocas de lluvia y sequía. Esta variación se acentúa debido a las obras de retención de agua e irrigación. De tal manera, muchos ríos que eran permanentes ahora son intermitentes, por lo menos en algunas partes de su recorrido (Conabio, 1998), lo cual trae consigo afectaciones a los ecosistemas acuáticos y costeros.

 

La capacidad de almacenamiento en la infraestructura hidráulica del país es de 150 km3. Y de las 4500 presas existentes, 840 están clasificadas como grandes presas de acuerdo con los criterios de la Comisión Internacional de Grandes Presas. La capacidad de almacenamiento conjunto equivaldría al 37% del escurrimiento promedio anual del país. Sin embargo, cerca del 80% de esta agua se descarga al mar sin ser totalmente aprovechada.

 

Las grandes presas podrían aportar agua en las temporadas desfavorables del año, pero su función principal está centrada en la generación de energía eléctrica, y en el control de avenidas. En menor medida y principalmente en el norte del país, las presas se utilizan para proveer de agua a las actividades agropecuarias.

 

El Agua Subterránea en México

 

El número de acuíferos reportados en el país para el año 2000 fue de 653, distribuidos en todo el territorio nacional. El volumen estimado de agua que se extrae de los acuíferos es de 28.5 km3/año, cantidad que no tuvo variaciones importantes en los últimos diez años.

 

Este volumen corresponde al 38% del estimado de recarga anual para el país, lo que indicaría un balance positivo y, en teoría, todavía una reserva aprovechable importante. Sin embargo, a nivel regional la situación es muy diferente, las regiones de la Península de Baja California, las Cuencas Centrales del Norte y el Valle de México tienen déficit estimados entre 17.38% y 32%, respectivamente, y la región noroeste está prácticamente con balance cero (0.8% de sobreexplotación).

 

 

Año

 

Acuíferos Sobreexplotados

1975

35

1981

36

1985

80

2000

96

Comisión Nacional del Agua 2002

 

Los acuíferos sobreexplotados representan el 14% del total de acuíferos registrados en el país. Estos acuíferos sobreexplotados se concentran en las regiones de Baja California, Noroeste, Cuencas Centrales, Bravo y Lerma- Santiago-Pacífico. Además de la sobreexplotación, 17 acuíferos tienen problemas de intrusión salina (13 de ellos están entre los sobreexplotados), sobretodo los que se localizan en las costas de Baja California, Baja California Sur, Sonora, Veracruz y Colima.

 

En amplias zonas de riego la sobreexplotación de los acuíferos ha acarreado que los niveles de agua subterránea se hayan abatido decenas de metros, como es el caso de los acuíferos de Maneadero y Camalú en Baja California, que tienen registradas disminuciones del nivel estático de más de 12 metros en la zona cercana a la costa, lo cual ha favorecido la intrusión salina.

 

El uso racional del agua subterránea es indispensable, porque cada día más regiones dependen de sus reservas agua almacenadas en el subsuelo. Los acuíferos se convertirán en recurso patrimonial estratégico (CNA, 2001). Actualmente 70% del agua que se suministra a las ciudades proviene de acuíferos, y con ésta agua se abastecen 75 millones de personas (55 millones en ciudades y 20 millones en comunidades rurales).

 

Agricultura y Agua

 

La agricultura es la actividad humana que demanda más agua, y la que más efectos tiene sobre la calidad y cantidad del recurso. Esta actividad consume más del 70% del agua que se extrae en el mundo, y frecuentemente está asociada a cambios en la calidad del agua en los ecosistemas acuáticos, debido a la construcción de presas y canales de riego.

 

Además, las actividades agrícolas propician la incorporación en el agua de sólidos suspendidos producidos por la erosión hídrica del suelo, así como por fertilizantes y plaguicidas. El tipo de cultivo es también factor determinante en el consumo de agua. Diversos cultivos requieren diferentes volúmenes de agua.

 

Por ejemplo, para producir un kilo de papa se requieren alrededor de 500 litros de agua, mientras que para producir un kilo de maíz la cantidad de agua requerida se encuentra alrededor de los 1400 litros de agua.

 

El uso del agua para fines agrícolas afecta los ecosistemas acuáticos naturales, porque los productos de las actividades agrícolas como el fósforo y el nitrógeno provenientes de los fertilizantes promueven la eutroficación con daños severos en la vida acuática. Además, la disminución del volumen de agua de los ríos debido a la extracción para uso agrícola disminuye su capacidad de dilución y purificación.

 

Recuperar Agua de Lluvia

 

En este experimento supongamos que tenemos techos inclinados sobre una superficie de diez mil metros cuadrados (una hectárea); ó una hectárea en terrenos inclinados cubiertos con plástico para recuperar el agua de lluvia que cae sobre dichas superficies. Entonces, la cantidad de agua de lluvia recuperada, y la producción estimada que podrían obtenerse con esa agua, sería la expresada en la siguiente tabla:

 

 

Lluvia MM Año

 

M3 Agua

Hectárea

 

Lt. Agua

Hectárea

 

Prod. Papa

500 LT/Kg.

 

Prod. Maíz

1400 LT/Kg.

 

Ganado

20,000 LT

Cabeza/Año

200

2000

2,000,000

4  Ton.

1.4  Ton.

100 reses

300

3000

3,000,000

6  Ton.

2.1  Ton.

150 reses

400

4000

4,000,000

8  Ton.

2.8  Ton.

200 reses

500

5000

5,000,000

10 Ton.

3.6  Ton.

250 reses

600

6000

6,000,000

12 Ton.

4.2  Ton.

300 reses

700

7000

7,000,000

14 Ton.

5.0  Ton.

350 reses

800

8000

8,000,000

16 Ton.

5.7  Ton.

400 reses

900

9000

9,000,000

18 Ton.

6.4  Ton.

450 reses

1000

10,000

10,000,000

20 Ton.

7.2  Ton.

500 reses

1500

15,000

15,000,000

30 Ton.

10.7  Ton.

750 reses

2000

20,000

20,000,000

40 Ton

14.2  Ton.

1000 reses

Fuente: Jorge A. DelaVega L. 2006

 

  

 

Superficie y Precipitación Pluvial

Región

Administrativa

Superficie

Miles de Km2

Precipitación

Milímetros

I Baja California

148.9

199

II Noroeste

216.1

476

III Pacífico Norte

150.1

684

VI Río Bravo

377.0

449

IV Balsas

118.6

806

V Pacífico Sur

79.6

1125

X Golfo Centro

105.3

1549

XI Frontera Sur

101.7

2258

XII Yucatán

139.5

1290

 CNA Compendio Básico desagua en México 2002.

 

Calidad del Agua

 

En México se emplea el Índice de Calidad del Agua (ICA), que agrupa de manera ponderada algunos parámetros del deterioro de la calidad del líquido (León, 1991). El índice toma valores en escala de 0% a 100%, y mientras mayor el valor porcentual mejor es la calidad. El ICA se calcula a partir de una ponderación de 18 parámetros físico-químicos, entre los que se encuentran la demanda bioquímica de oxígeno (DBO), oxígeno disuelto, coliformes, fosfatos, pH, sólidos suspendidos, etc.

 

En el año 2000, la Red Nacional de Monitoreo de la Calidad del Agua (RNMCA) contaba en su red primaria con 403 estaciones permanentes, de las cuales 215 se ubicaban en cuerpos de agua superficiales, 45 en zonas costeras y 143 en acuíferos. En la red secundaria se tenían 244 estaciones semifijas o móviles, de las cuales 227 estaban localizadas en aguas superficiales y 17 en zonas costeras. La mayoría de los cuerpos de agua superficiales del país reciben descargas de aguas residuales sin tratamiento, lo cual ocasiona contaminación en prácticamente todos los cuerpos de agua. La información del Índice de Calidad del Agua de 2001, estimada a partir de los datos de la Red Nacional de Monitoreo, muestra que sólo el 6% de los cuerpos de agua monitoreados están en la categoría de excelente.

 

Aguas Residuales

 

Antes de continuar con información sobre tratamiento de aguas residuales, debemos primeramente considerar que la mejor forma para conservar la calidad y disponibilidad de agua, es evitando su contaminación.

 

Tratamientos

 

Primario. Son medios mecánicos para remoción de partículas grandes y las no disueltas en el agua. Utiliza cribas, mallas de filtrado, trampas de grasa, tanques desarenadores, tanques de sedimentación, floculadores, aplicación de químicos, etc. Remueve cerca del 60% de los sólidos suspendidos y hasta 35% de la Demanda Biológica de Oxígeno  (DBO).

 

Secundario. Utiliza medios mecánicos para remoción de partículas grandes, y procesos biológicos aerobios y anaerobios. Se utilizan lodos activados, filtros percoladores, reactores anaerobios, biodiscos, etc. Remueve sólidos suspendidos, nitratos, fosfatos, metales pesados, bacterias patógenas y hasta 85% de la DBO.

 

Terciario. Utiliza microfiltración, coagulación y precipitación, absorción por carbón activado, intercambio iónico, ósmosis inversa, electrodiálisis, remoción de nutrientes, cloración y la ionización.

 

Tratamiento de Aguas Residuales

 

Lagunas de estabilización. Consiste en retener el agua contaminada en estanques poco profundos durante períodos suficientemente largos para propiciar la degradación de la materia orgánica contaminante mediante actividad microbiológica. La eficiencia para remoción de DBO es entre el 80 y el 90%, y es afectada por la temperatura ambiente.

 

Lodos activados. Es una masa activa de microorganismos capaces de remover la materia orgánica en el agua. La función del lodo activado es absorber y flocular. El lodo contiene población activa de microorganismos, por lo cual es un proceso de contacto aeróbico que requiere de abastecimiento constante de oxígeno. Su eficiencia para remoción de DBO está entre 85% y  90%.

 

Tanque séptico. Es un recipiente cerrado impermeable que ofrece tratamiento primario a las aguas residuales, mediante oxidación anaerobia que remueve sólidos suspendidos y los fragmenta anaeróbicamente. Remueve alrededor de 45% de la DBO.

 

RAFA. Es un Reactor Anaerobio de Flujo Ascendente (RAFA)  con un sistema de separación gas-líquido-sólido que evita la salida de los sólidos suspendidos en el efluente, y favorece la evacuación del gas y la decantación de los flóculos. Produce remoción media de sólidos suspendidos totales y entre 35% y 55% de la DBO.

Filtros biológicos. Mantienen colonias de bacterias y son atravesados el agua a limpiar, con esto se logra que el agua y las bacterias participen en el reciclaje. Su efectividad en la remoción de DBO está cerca del 80%.

 

Tanque Imhoff. Es un tanque séptico de forma cilíndrica para el tratamiento anaeróbico de aguas residuales. Tiene un dispositivo decantador que evita que los gases y sólidos en suspensión se mezclen, mejorando así la sedimentación y la digestión. Remueve aproximadamente 60% de la DBO.

 

Zanjas de oxidación. Poco profundas reciben aguas residuales crudas y las tratan mediante estabilización natural. La actividad anaerobia produce la estabilización parcial de los lodos y libera la materia orgánica en forma soluble para su mayor degradación en la zona aerobia. Remueve alrededor del 85% de la DBO.

 

Tratamiento anaerobio. Se realiza por hidrólisis de los compuestos orgánicos complejos, los cuales producen unidades menores transformadas en metano y bióxido de carbono por microorganismos metanogénicos.

 

Primario avanzado. Incluye la filtración por arena o grava y la desinfección con cloro, luz ultravioleta u ozono. Permite una depuración significativa de organismos patógenos, sólidos suspendidos, DBO, fósforo, H2S y metales pesados.

 

Lagunas de aireación. Son embalses de escasa profundidad, donde la oxigenación de las aguas residuales se realiza mediante unidades de aireación que mantiene los sólidos en suspensión y proporcionan oxígeno disuelto a toda el agua. La depuración la realizan bacterias anaerobias. Retienen la mayoría de los sólidos en suspensión que se depositan en el fondo. Remueven hasta un 80% de la DBO.

 

Biodiscos. Son tratamientos biológicos aerobios, en los cuales la población bacteriana se autorregula en función de la afluencia. Se garantiza una calidad constante del efluente. Remueven hasta un 80% de la DBO.

 

Biológico. Son tanques con difusores que generan burbujas de aire que aportan el oxígeno necesario para la degradación aerobia de la materia orgánica disuelta en el agua residual.

 

Dual. Consiste en la degradación de la materia orgánica del agua residual por métodos biológicos. En este proceso las aguas son fuertemente aireadas para estimular el crecimiento de bacterias aerobias y otros microorganismos que oxidan la materia orgánica a bióxido de carbono y agua.

 

Digestor anaeróbico. Consiste en el calentamiento de aguas residuales para mayor producción de gas, seguido de sedimentación estática y separación de sólidos. Este es un tratamiento aeróbico y de lodos.

 

Agua y Ganado


El agua es  nutriente simple muy importante para el ganado. Los animales, así como los humanos, pueden vivir por largos períodos sin comida, pero sin agua, la muerte puede ocurrir en cuestión de días. Cuestiones sobre la calidad y cantidad del agua para el ganado son a menudo descuidadas, aún cuando el agua está involucrada directa e indirectamente en virtualmente cada proceso fisiológico de los animales. El agua es un medio por el cual se transportan nutrientes, material de desecho, hormonas, mensajeros químicos, así como el alimento a través del tracto gastrointestinal.

Así mismo, el agua juega un papel muy importante en la regulación de la temperatura corporal, actúa como lubricante en las coyunturas del esqueleto y es un componente de muchas reacciones químicas básicas. La calidad del agua se determina por análisis de muestras. Un análisis bacteriano indica cuando el agua contiene microorganismos, tales como bacterias que pueden ser peligrosas para la salud. El análisis químico determina los niveles de varios minerales presentes en el agua.

 

Interpretación del Análisis Químico

 

La concentración de iones de Hidrógeno en el agua determina el PH (acidez). Un valor PH de 7 indica agua neutra. Valores menores a 7 indican mayor acidez, y valores mayores a 7 indican mayor alcalinidad. La mayor parte de las aguas caen dentro de un rango aceptable de PH 6.5 a 8.5. Cuando el PH es menor a 5.5, puede darse acidosis y una ingesta reducida de alimento en el ganado. Es poco probable que el agua con bajo PH tenga efecto directo en los cerdos, debido a las condiciones de por sí ácidas del su estómago. El PH en el agua es  factor importante para determinar la efectividad de los tratamientos en el líquido. La eficacia de la cloración se reduce cuando el agua tiene un alto PH. Por otra parte, un bajo PH puede causar precipitación de algunos agentes antibacterianos distribuidos en el sistema de agua. Por ejemplo, las sulfonamidas son una preocupación particular, ya que al precipitar la medicación puede regresar al agua luego que el tratamiento terminó, contribuyendo así a la existencia de residuos de sulfamidas en las canales.

 

Sólidos Disueltos Totales en el Agua

 

Menos de 1000 miligramos por litro de agua:

 

Nivel relativamente bajo de salinidad sin seria opresión en cualquier tipo de ganado.

1000 a 2999 miligramos por litro de agua:

 

Satisfactoria para todas las especies de ganado. El agua puede causar temporalmente diarrea leve en el ganado no acostumbrado, pero no debería afectar ni la salud ni el rendimiento. Los niveles de minerales deben ser vigilados.


3000 a 4999 miligramos por litro de agua:

 

Satisfactoria para el ganado, aunque puede causar diarrea y rechazo al principio en animales no acostumbrados.

 

5000 a 6999 miligramos por litro agua:

 

Razonablemente segura para el ganado de carne y leche, ovejas, cerdos y caballos. Evitar utilizar aguas con niveles más altos para animales preñados ó en lactancia.

7000 a 10000 miligramos por litro de agua:

 

Probablemente inadecuada para cerdos. Puede existir riesgo considerable en el uso de esta agua para vacas preñadas ó en lactancia, caballos, ovejas, animales jóvenes de estas especies, y para cualquier animal sujeto a alto estrés por calor ó pérdida de agua. El uso de este tipo de agua debe ser evitado, aunque los rumiantes mayores, los caballos y aún los porcinos pueden subsistir con ella por largos períodos, siempre y cuando existan condiciones bajas de estrés.


Más de 10000 miligramos por litro de agua:

 

Los riesgos con estas aguas altamente salinas son tan significativos que no pueden recomendarse para su uso bajo ninguna circunstancia. (Fuente: Nutrientes y Sustancias Tóxicas en el Agua para el Ganado y la Avicultura, 1974, Academia Nacional de Ciencias, Manitoba, Canadá).


Residuos Filtrables (miligramos por litro de agua –Mg/L-)

 

Los residuos filtrables o sólidos disueltos totales (TDS en inglés)  indican principalmente sobre la calidad del agua. Cuando el TDS es aceptable, resulta poco probable que los niveles de los minerales sean un problema. Agua con  TDS menor a 1,000 Mg/l es aceptable para toda clase de ganado. Entre 1,000 y 7,000 Mg/L, los efectos del TDS son menos precisos y pueden variar desde ningún efecto notable hasta diarrea temporal y productividad atenuada. Cuando el TDS cae en el rango de 1,000 a 7,000 Mg/L, es necesaria una evaluación de los niveles de minerales que integran el TDS. Los minerales pueden elevar el TDS, pero por ejemplo, El Calcio y el Magnesio que contribuyen al TDS, tienen efectos fisiológicos muy diferentes comparados con los sulfatos. Cuando el TDS se encuentra entre 7,000 y 10,000 Mg/L, pueden desarrollarse serios problemas de salud en los animales, y ocurrir rechazo al agua por parte del ganado. Aguas con TDS sobre 10,000 Mg/L no deben ser utilizadas para consumo animal.


Alcalinidad Total (Mg/L de CaC03)

 

La alcalinidad mide la habilidad del agua para neutralizar un ácido. Niveles de alcalinidad por encima de los 500 Mg/L pueden tener efecto laxante en el ganado. Por otra parte, niveles de alcalinidad inferiores a 500 Mg/L pueden tener efectos laxantes cuando existen niveles altos de sulfatos. Al aumentar la alcalinidad, el nivel de sulfatos disminuye.

 

Cobre (Cu en Mg/L)

 

Solamente 0. 1 Mg/L de Cobre pueden causar sabor a óxido en la leche de las vacas. Se estima que niveles de Cobre por encima de 0.6 Mg/L pueden causar daños hepáticos en las vacas lecheras. Para porcinos, la Task Force Canadiense en Calidad del Agua ha establecido un nivel máximo recomendado de 5 mg de Cobre/L de agua.

 

Dureza (Mg/L de CaCO3)

 

A pesar de que la dureza no tiene efecto en la seguridad del agua, puede resultar en la acumulación de sarro (mayormente carbonatos de Magnesio, Manganeso, Hierro y Calcio) en el equipo de distribución de agua. Las obstrucciones de caños y bebederos pueden llevar a reducir el consumo de agua y problemas asociados. El agua con más de 121 Mg/L de CaCO3 es considerada dura.

 

Hierro (Fe en Mg/L)

 

Bajos niveles de Hierro pueden ser problemáticos en el agua. Niveles por sobre 0. 1 Mg/L han sido reportados como causa de carne roja en terneras. Niveles de Hierro por encima de los 0.3 Mg/L pueden manchar la ropa. También pueden propiciar el crecimiento de la bacteria del Hierro, lo que resulta en olores fétidos y taponamiento de los sistemas de agua. Niveles de Hierro sobre 0.3 Mg/L pueden causar  reducción en la ingesta de agua, así como en la producción de las vacas lecheras. Solamente 0. 1 Mg/L de Hierro pueden causar sabor a óxido en la leche.

Magnesio (Mg en Mg/L)

 

El Sulfato de Magnesio, también conocido como sales de Epsom, es indeseable en el agua por sus efectos laxantes. Límites entre 300 y 400 Mg/L ha sido sugerido para vacas lecheras Los niveles de Magnesio en el agua son usualmente considerablemente más bajos que esto.


Nitratos (NO3-NO2-N [disueltos] en Mg/L)

 

Los nitratos y nitritos en el agua significan problemas potenciales muy serios, ya que reaccionan con la hemoglobina en la sangre haciéndola incapaz de transportar oxígeno. Los infantes están en serio riesgo con este problema. Entre el ganado, los rumiantes son los más susceptibles porque la bacteria en el rumen convierte el nitrato en peligroso nitrito. Los cerdos son menos susceptibles porque esta conversión no ocurre con el mismo alcance.

La mayor parte de los nitratos en el agua provienen de material orgánico que escapa de los campos demasiado fertilizados. Se sabe que los nitratos se mueven a través de los suelos húmedos, a una velocidad de más de un metro por día. De éste modo pueden rápidamente contaminar el agua de pozos. Los nitratos se reportan como nitratos y mezcla de nitritos, debido a que el nitrito es inestable y se convierte en nitrato antes que el análisis sea hecho. El agua que contenga más de 100 Mg/L de nitratos o 23 mg NO3-NO2-N/L, es potencialmente peligrosa.

 

Sodio (Na en Mg/L)

 

El sulfato de sodio, también conocido como sales de Glauber, es laxante bien conocido. Por sí mismos, el Magnesio y el Sodio normalmente presentan poco riesgo para el ganado, pero su asociación con el sulfato resulta preocupante. Agua con más de 800 Mg de Sodio por litro puede causar diarrea y caída en la producción de las vacas lecheras. Cuando existen niveles altos de Sodio (mayor componente de la sal) pueden requerirse ajustes en la ración. Sin embargo, debe asegurarse que cuando se quita ó reduce la sal de las raciones no exista deficiencia de Cloro. La sal debe ser reducida en las dietas porcinas si el Sodio en el agua excede los 400 Mg/L.


Sulfatos (SO4 en Mg/L)

 

Niveles de sulfatos por encima de 150 Mg/L pueden causar sabor desagradable que puede ó no afectar la ingesta de agua. Sin embargo, el agua con niveles de sulfato por  encima de 500 Mg/L puede tener efecto laxante. El efecto de los sulfatos depende enormemente de la masa corporal del animal, es decir, entre más pequeño el animal, mayor el efecto. Los cerdos recién destetados pueden, por tanto, ser afectados debido a niveles relativamente bajos de sulfatos.

 

Los efectos laxantes del agua alta por sulfatos, serán más pronunciados al acercarse el nivel de alcalinidad al límite de 500 Mg/L. Dependiendo de los niveles de alcalinidad, niveles de sulfato de 1000 a 1500 Mg/L pueden causar diarrea crónica en cerdos recién destetados. Niveles de sulfato mayores a 2000 Mg/L pueden causar diarrea y reducción en la producción de leche en vacas. Así mismo, altos niveles de sulfatos pueden también contribuir a deficiencias de cobre en el ganado de carne y leche.

 

Microbiología

 

El agua puede contener gran variedad de microorganismos, incluyendo bacterias, hongos, virus, protozoarios y huevos de parásitos.

El conteo de bacteria coliforme por encima de 1/100 ML. puede causar diarrea en terneros, y por encima de 20/100 ML. puede causar diarrea en vacas. La cloración del agua evita buena parte de la bacteria peligrosa y otros microorganismos. Sin embargo, los protozoarios y enterovirus son más resistentes a la cloración que las bacterias.

 

Fuentes: 

Karen Dupchak: Nutrióloga de Animales, Manitoba Agriculture and Food Universidad Crescent, Winnipeg, Manitoba, Canadá. National Academy of Sciences, Nutrients and Toxic Substances in Water for Livestock and Poultry (Washington, D.C.) Patience, J.F., J. McLeese and M.L. Tremblay, 1989. Water Quality - Implications for Pork Production (Proceedings of the Tenth Western Nutrition Conference, Saskatoon, Saskatchewan). Smart, M.E., D. McLean and D.A. Christensen, 1989. The Dietary Impact of Water Quality (Proceedings of the Tenth Western Nutrition Conference, Saskatoon, Saskatchewan.) 

Reconocimiento a:

Richard Pasquill (Supervisor de Agri-Water, Comité de Servicios de Agua) en el desarrollo de este trabajo. Cenapred: Diagnóstico de peligros e identificación de riesgo de desastres en México. Cenapred. México. 2001. CNA. Compendio Básico del Agua en México. CNA. México. 2002. CNA. Programa Nacional Hidráulico 2001-2006. CNA. México. 2001. Conabio. La diversidad biológica de México: estudio de país. Conabio. México. 1988. FNUAP. El estado de la población mundial 2000. Huellas e hitos: población y cambio del medio ambiente. 2001.León, L. F. Índice de Calidad del Agua, ICA. Inf. # SH-9101/01.   www.agua.org.mx Instituto Mexicano de Tecnología del Agua. México. 1991. OCDE. Análisis del desempeño ambiental: México. OCDE Francia. 1998. OECD. OECD in figures: statistics on the member countries. Supplement I. France. 2002. PNUMA. Perspectivas del Medio Ambiente Mundial GEO-3. Grupo Mundi-Prensa. España. 2002. WRI. Pilot analysis of global ecosystems : freshwater systems. World Resources Institute. U.S.A. 2000. Semarnat y Comisión Nacional del Agua.